jueves, 12 de mayo de 2011

Casa Beltrí o El Huerto de las Bolas

Intriga. Mucha intriga y curiosidad era lo que despertaba en nosotros que hubiesen abierto un restaurante en la Casa Beltrí. Aquel "palacete" del modernismo cartagenero que desde pequeño había levantado en mí ganas de saltar la tapia y explorar sus secretos. Pues ya que no lo hice de pequeño me decidí a hacerlo de forma legal a mis 31 años. Fuimos mi santa y yo, acompañados de mis padres y mi hermana. El sitio, aún en obras de acondicionamiento, mágico y expectacular. Dos cartas: una algo escueta de comida japonesa y otra de comida mediterránea. Pedimos algo japones: uramaki (con cangrejo blando) y hot spicy tuna, que al ser presentados por nuestro ínclito camarero, se le coló un "cuidado con el wasabi, que pica de la hostia". Tras ello tempura de verduras (correcta) y un carpaccio de ternera con foie, que la verdad, ni fu ni fa. Pedimos 2 merluzas y 2 atunes, y sólo cabe decir que lo mejor del plato era el acompañamiento. No recuerdo el de la merluza, pero en mi caso con el atún, era un risotto, bastante sabroso. Mi santa, en su devoción carnicera, pidió secreto ibérico, que sin duda fue el mejor plato. De postre, tomé una sopa de chocolate blanco con croquetas de chocolate que la verdad estaba muy refrescante y bastante buena. Carta de vinos: sin grandes pretensiones. Pedimos un Camins del Priorat, de Álvaro de Palacios, a un precio módico. Café. Ciertas cosas del material así como del servicio (nuestro camarero llevaba, además de un reloj hermoso, un conjunto de pulseras con hilachos colgando dignas de Íker Jiménez) no hicieron que la experiencia fuese todo lo satisfactoria que merecía la ocasión. Aún así creo que le daré otra oportunidad.

1 comentario:

  1. Habrá que probarlo, aunque sea por la cercanía a mi casa. Lo del servicio es un mal endémico de nuestra Región. Lo del las pulseras Friker Jiménez, ya lo dice nuestra ministra de sanidad, "a mi me funciona". Qué país!

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